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Durante la copa – Eternos Campeones https://eternoscampeones.acunaviera.com Colo Colo Thu, 03 Jun 2021 06:53:05 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://eternoscampeones.acunaviera.com/wp-content/uploads/2021/06/cropped-icon-lt-32x32.png Durante la copa – Eternos Campeones https://eternoscampeones.acunaviera.com 32 32 Con Piñera entre sus pasajeros: La historia del chárter de personalidades políticas que acompañaron a Colo Colo en la final en Asunción https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/con-pinera-entre-sus-pasajeros-la-historia-del-charter-de-personalidades-politicas-que-acompanaron-a-colo-colo-en-la-final-en-asuncion/ https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/con-pinera-entre-sus-pasajeros-la-historia-del-charter-de-personalidades-politicas-que-acompanaron-a-colo-colo-en-la-final-en-asuncion/#respond Thu, 03 Jun 2021 04:03:58 +0000 https://eternoscampeones.acunaviera.com/?p=306 Mientras Colo Colo disputó la Copa Libertadores de 1991, el equipo tuvo una simpatía transversal de políticos de todos los colores. Por un momento, las diferencias ideológicas quedaron de lado pues el elenco de Mirko Jozic se transformó en un elemento de unión, incluso para la clase política. Y ello no fue poco, tomando en cuenta que recién se estaba volviendo a la democracia, con Augusto Pinochet como activo comandante en jefe del Ejército. Además, el 1 de abril de 1991 el país había sido testigo del crimen del senador Jaime Guzmán.

“El tema social también no dejaba de ser importante porque venía un período de transición, había entrado la democracia. Había un país dividido. Y eso generó ese equipo de Colo Colo: fue un tema transversal”, evoca Rubén Espinoza.

«Los clubes deportivos son grandes lugares de encuentro entre políticos de distintos colores», asevera el sociólogo Eugenio Tironi.

Y quizás el momento más simbólico de esta unidad fue cuando pasado el mediodía del 29 de mayo de 1991 partió desde Santiago un vuelo chárter de la Fuerza Aérea de Chile rumbo a Asunción para presenciar —esa misma noche— la final de ida ante Olimpia, en el estadio Defensores del Chaco. En él, viajaron políticos colocolinos y no colocolinos, y de colectividades antagonistas en la arena política.

Del lado del gobierno, volaron a la capital paraguaya el ministro del Interior, Enrique Krauss (un acérrimo hincha albo); el titular de Economía, Carlos Ominami; el subsecretario de hacienda, Pablo Piñera; el responsable de la Comisión Nacional de Energía, Jaime Tohá; y el subsecretario general de Gobierno, Edgardo Riveros.

También viajaron los presidentes de los principales partidos: el de la UDI, Julio Dittborn; el del Partido Socialista, Jorge Arrate; el de Renovación Nacional, Andrés Allamand; y el del PPD, Erich Schnake.

«No, yo soy de la U. pero hoy día juega Chile», contestó Arrate a TVN antes de subirse al avión.

Y entre los parlamentarios de la época, tomaron el vuelo los senadores Anselmo Sule y Sebastián Piñera; y los diputados Alberto Espina, Andrés Palma, Rodolfo Seguel, Carlos Dupré, Juan Antonio Coloma, Federico Ringeling y Jaime Estévez.

El senador Sebastián Piñera opinó sobre la igualdad en el Defensores del Chaco: “Colo Colo demostró lo que vale. Su empate es muy valioso. El equipo cumplió en todo sentido. Ahora hay que definir en Chile y no me caben dudas de que por fin se logrará el título de campeón”, expresó el futuro presidente en palabras que quedaron impresas en La Tercera.

También viajó el presidente de la Cámara de Diputados, José Antonio Viera Gallo, quien en La Tercera redactó un comentario para el 0-0 de Colo Colo ante Olimpia en Asunción. “Sufrí. No puedo negarlo y por lo mismo, que al final, disfruté de sobremanera la igualdad lograda por Colo Colo. Qué cerca estamos de la ansiada Copa Libertadores, esa misma que por tantos años miramos, pero no tocamos (…) la Copa está muy cerca y, sinceramente, espero que todos los chilenos podamos celebrar el próximo miércoles”.

Por su parte, el ministro Krauss sostuvo que “este empate es un verdadero triunfo y nos abre grandes expectativas para la definición en el Monumental. Hay que destacar la correcta conducta del hincha paraguayo. Los chilenos también tendremos que lucirnos en las tribunas”.

Ominami, hincha de Universidad de Chile, aseveró que “Colo Colo tiene la garra y pujanza suficiente para ser campeón. Incluso en la final sabrá sobreponerse a la falta de sus atacantes Yáñez, Martínez y Dabrowski. Nuestro equipo será el campeón”.

Otras personalidades que se subieron al chárter —que regresó a Santiago apenas terminado el partido en Asunción— fueron el vicepresidente de la UDI, Jovino Novoa; el tenista Hans Gildemeister; el médico José Zarhi; y el director de Digeder, Iván Navarro.

“Uno ve imágenes y tú veís que en los chárter que aparecían cuando íbamos a jugar al extranjero iban los políticos que eran de la U e iban a ver a Colo Colo. Identificados absolutamente con el archirrival. Y todo Chile estaba unido. No había colores políticos, no habían colores de camisetas, éramos todos unidos en son de un triunfo histórico”, opina Gabriel Mendoza.

Los políticos en el Monumental

Si esta unión se dio en la ida, los políticos también aparecieron para la vuelta en el Estadio Monumental. Y una vez que se consumó el 3-0 ante Olimpia, algunos de ellos dialogaron con Pedro Pavlovic, periodista de Canal 13.

Juan Antonio Coloma, quien además era vicepresidente de la Cámara de Diputados, declaró en la oportunidad que sintió «una alegría inmensa. La verdad es que tantos años, 30 años se comenta que venimos oyendo que va a ser de Chile la copa y hoy día, después de tanto tiempo, Colo Colo campeón. Un sueño. Realmente fantástico. Hoy día se demostró una clase, una caballerosidad, un ejemplo de fútbol».

Jaime Estévez, diputado del PS, también conversó esa noche de 1991 con Pavlovic. «Una gran satisfacción porque el resultado es fruto del esfuerzo y no del azar. Aquí se trabajó, se trabajó un largo tiempo, y hoy ganó el mejor. El mejor fue Colo Colo porque tuvo mejor plantel, porque fue un equipo completo, sólido en la cancha y fue un gran triunfo, muy alegre para todos», dijo quien tiempo más tarde se convertiría en presidente de Cruzados SADP.

Andrés Allamand, presidente de RN a junio de 1991 e hincha de Universidad Católica, expresó su «gran satisfacción. Hace mucho tiempo que rasguñábamos la copa y en el último minuto nos quedábamos en la vereda. Esto es como el cuento del Correcaminos que nunca pillaba al Coyote. Pero verdaderamente ahora, es un gran triunfo para Colo Colo, para el deporte chileno, para el espíritu de Chile. Esto demuestra que las cosas se pueden hacer bien, que se puede ganar, que se puede alcanzar los mejores lugares».

Y Anselmo Sule, senador radical, resumió: «El deporte ha consolidado esto. Yo incluso me saludé en la tribuna con una persona a quien no le daba la mano hace casi 20 años. De manera entonces que ha sido extraordinario como una vez más el deporte ha pasado las fronteras, las ideologías y ha hecho a los chilenos un solo todo, en un solo bloque de apoyo, de unidad, de agrado, de esparcimiento».

“La unión de todos los colores políticos que estuvieron marcados por un solo color, que fue el blanco, eso es lo que en definitiva este equipo pudo lograr en ese período. Claro. Desde el partido de Boca yo creo. Hubo muchos diputados, senadores viajaron, de distintos partidos políticos. Pero no estábamos involucrados nosotros en política”, rememora el defensa Miguel Ramírez.

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Colo Colo 1991: Una hazaña en medio de la mala reputación internacional del fútbol chileno tras el Maracanazo https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/colo-colo-1991-una-hazana-en-medio-de-la-mala-reputacion-internacional-del-futbol-chileno-tras-el-maracanazo/ https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/colo-colo-1991-una-hazana-en-medio-de-la-mala-reputacion-internacional-del-futbol-chileno-tras-el-maracanazo/#respond Thu, 03 Jun 2021 03:36:13 +0000 https://eternoscampeones.acunaviera.com/?p=291 Que Colo Colo ganara la Copa Libertadores de 1991 no solo fue una alegría para los hinchas del Cacique, sino que fue una hazaña que se logró en medio de la mala reputación que tenía el fútbol chileno a nivel internacional, pues solo dos años antes había vivido su mayor bochorno: el Maracanazo del 3 septiembre de 1989.

Mi momento más duro, más amargo, más triste, más doloroso fue sin duda el tema del Maracaná. Por varias razones. Primero, por el impacto del momento, porque como varios y muchos de los jugadores no sabíamos de esta situación; pero diría porque, además, tuvo consecuencias severas, graves, que afectaron no solamente a algunos jugadores, sino a muchos jugadores” expresa Jaime Pizarro, uno de los dos jugadores de Colo Colo 1991 que estuvieron presentes en cancha ese día en el Maracaná. El otro fue Patricio Yáñez.

A la distancia, Lizardo Garrido recuerda ese día. “Nosotros estábamos en una gira en México y cuando ocurrió esto, por supuesto, yo estaba vuelto loco echándole puteadas a los brasileños. Yo recuerdo como si fuera hoy. Terminó el partido y Arturo Salah me llama a su habitación, y yo ‘pegándole a la perra como loco’, y me dice: ¿qué le pareció el partido? Nada pues, hay que masacrarlos, hay que hacerles tira en la embajada. Ese silencio… él (Salah) ya desconfió, eso les quiero decir. Incluso varios discrepamos con él, lo molestamos que cómo podía pensar una cuestión así. Lo que sí me llamó la atención es que Arturo inmediatamente nos dijo que le pareció una cuestión rara”.

Las consecuencias del Maracanazo fueron durísimas. A nivel individual, la mayor sanción la recibió el arquero Roberto Rojas, a quien la FIFA suspendió a perpetuidad (aunque en 2000 recibió la amnistía), lo mismo que el expresidente del fútbol chileno Sergio Stoppel y el médico Daniel Rodríguez. En tanto, el entrenador Orlando Aravena y el defensa Fernando Astengo recibieron cinco años de castigo, mientras que el kinesiólogo Alejandro Koch, un año.

Sin embargo, el mayor castigo fue la marginación de la Selección Chilena de la disputa de las clasificatorias para el Mundial de Estados Unidos 1994. Y a nivel de imagen, Chile era considerando como paria del fútbol internacional.

Las lecciones de Maracaná

“Fue un momento difícil de poder abstraerse, fue un momento negro, porque hubo una generación que no pudo demostrar, no pudo estar”, comenta Rubén Espinoza, aludiendo a un grupo de futbolistas que podría haber aspirado a jugar el Mundial de Estados Unidos 1994 si es que no se hubiera sancionado al fútbol chileno.

Ciertamente, varios campeones de la Copa Libertadores de 1991 podrían haber disputado su primera Copa del Mundo en Estados Unidos, por edad y por rendimiento. Algunos nombres: el mismo Espinoza, Jaime Pizarro, Eduardo Vilches, Rubén Martínez y Gabriel Mendoza. Del plantel de Colo Colo 1991, quienes tuvieron la oportunidad de estar una Copa del Mundo fueron Lizardo Garrido, Patricio Yáñez y Raúl Ormeño (este último sin minutos en cancha) en España 1982; y Miguel Ramírez, Javier Margas y Marcelo Ramírez (el Rambo no tuvo minutos en cancha) en Francia 1998.

En este contexto post Maracanazo, en Colo Colo simplemente se concentraron en pensar y preparar la Copa Libertadores de 1991: “En el inicio de la pretemporada, que normalmente es cuando se reúne la comisión de jugadores para resolver el tema premios durante el año, torneo nacional, Copa Chile, Copa Libertadores, nosotros peleamos y se habló hasta la Intercontinental. Había una confianza tal en el equipo de que íbamos a ganar la Copa Libertadores que se peleó hasta eso, cosa que los años anteriores ni se había tocado”, cuenta Miguel Ramírez.

El castigo a la Selección Chilena también dejó enseñanzas en aquel Colo Colo. “Lógicamente, no es el camino conseguir las cosas a como dé lugar. Lamentablemente pasó lo que pasó, y nos dejó una lección a todos quienes generalmente estábamos metido en situaciones de Copa Libertadores, de Copa América, que el camino correcto es entrenar, sacarse la mugre, tratar de ganar al frente con las armas que corresponde”, asevera el Chano.

En esta misma línea adhiere Patricio Yáñez, el otro futbolista de Colo Colo 1991 presente en el Maracanazo: “Yo pienso que sirvió en términos de no cometer excesos, digamos, al menos por parte de los jugadores. El exceso no tiene que ver con repetir una historia negativa que vivimos el año 89, sino por mantener la concentración. Es decir, todas estas cosas que buscaban los equipos uruguayos o argentinos de ‘sacarte’ de la concentración, de pisar el palito, de recibir un codazo si la pelota estaba al otro lado de la cancha… no reaccionar, no responder, en fin, en ese sentido sí sirvió. Nunca hubo una posición de ese equipo del 91 como para ganar a como diera lugar. Nunca estuvo en nosotros. Siempre era lo futbolístico lo que primaba”.

Rubén Espinoza añade que este aprendizaje también corría pese a las hostilidades que se pudieran presentar en otros países: “Cuando salíamos a jugar afuera, por el club en este caso, esas cosas quedaban de lado. Nos focalizábamos, es decir, entrábamos al campo de juego representando a una institución y respondiendo como tal a esa institución. Por eso es más valorable este plantel de jugadores muy maduros para enfrentar la adversidad, muy maduro para enfrentar al rival, al público, al hincha cuando tú ibas a jugar de visita, era muy maduro. En ningún momento vimos que alguien se podía desviar o tomar otras determinaciones que fueran a perjudicar”.

“Después de eso, favorablemente se da el tema en la Copa poniendo énfasis en hacer lo que hay que hacer, en tratar de ser correctos, responsables”, acota Pizarro.

«Nunca hubo una posición de ese equipo del 91 como para ganar a como diera lugar. Nunca estuvo en nosotros. Siempre era lo futbolístico lo que primaba» (Patricio Yáñez).

Un momento en que se pusieron a prueba las enseñanzas fue en el partido contra Boca Juniors en Santiago, cuando se desencadenaron los incidentes entre camarógrafos, fotógrafos y los jugadores del cuadro argentino. “El que se salió de libreto fue el Pato (Yáñez, que fue expulsado) y el Coca. Si ves las imágenes, no hay nadie metido”, explica Garrido, aludiendo a que el resto del equipo colocolino se replegó al momento del conflicto.

¿Y qué dijo Patricio Yáñez al respecto? “Tuvimos estatura y creo que tuvimos algo que es súper importante el en fútbol: ser fuertes, ser duros pero inteligentes. Algo que yo no pude hacer. Hasta que me expulsaron. Me tocó a mí poh, me tocó a mí perder en ese partido. Vi una agresión a Marcelo Oyarzún y yo, a la mala, además, reaccioné y golpeé a Blas Giunta y al final nos fuimos expulsados. Eso es lo que Mirko siempre me apuntaba: ‘¿Cómo lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste si habíamos cumplido lo más difícil?’ Yo le dije ‘uno es ser humano poh, reacciona’. Llega un momento en que la etiqueta de profesional se pierde y llega un momento en que actúa, más al ver que están agrediendo a un compañero: vas de cabeza y vas a defenderlo al final. Eso fue”, relata el Pato.

Eso sí, Yáñez reflexiona: “yo creo que hubo demasiada gente que no tenía nada que hacer ahí. Uno lo tiene que lamentar. Yo no me voy a poner la venda en los ojos y decir que estuvo todo bien. Si bien es un problema de Boca, pienso que en ese momento se excedió la gente que estaba en el entorno y eso calentó el ánimo en un momento de Boca”.

José Alvújar, uno de los fotógrafos presentes en aquel partido ante Boca Juniors, entrega su reflexión: “La Copa Libertadores en esa época era así, no era de otra manera. No es que hubiera habido mucha más gente en el Monumental que la que hubo en Buenos Aires en el partido de ida”.

“Yo veía jugadores que quisieron salirse de madre porque no podían volver a Buenos Aires con las manos vacías nomás. Tenían que justificar todo esto ante la hinchada ante su fracaso, porque ellos veían segura su participación en la final”, añade el profesional.

“Fue vergonzoso. No es muy bonito recordarlo. Pero era muy lógico que pasaran estas cosas en los contextos que se daban los partidos: llenos de gente, de extraños. Es cierto que había muchos fotógrafos que no eran reporteros gráficos que cubrían fútbol. Es cierto”, cierra Alvújar sobre el punto.

Finalmente, Colo Colo ganó la Copa Libertadores y Rubén Espinoza enfatiza en lo siguiente: “Hay un tema deportivo que fue importante: la obtención se obtuvo deportivamente. El fuerte de esto, sin dejar de valorizar lo que se hace externamente, o la función que tiene que hacer un dirigente, pero deportivamente se logró en cancha. Se le ganó a los equipos que se les tenía que ganar, en los lugares en que se tenía que ganar. Entonces creo que ese es el valor más importante. Deportivamente, fue lo más valioso”.

La semifinal contra Boca Juniors puso a prueba las enseñanzas que dejó el Maracanazo.

El contraste de la Roja y Colo Colo

Después del Maracanazo, la Selección Chilena tuvo su primer desafío importante en la Copa América Chile 1991, torneo que comenzó casi un mes después de que Colo Colo se coronara campeón de la Libertadores. A poco de comenzar el certamen de selecciones, la figura del técnico de la Roja, Arturo Salah, fue duramente criticada pues decidió no convocar a Rubén Martínez, uno de los recientes campeones con los albos.

Los jugadores de Colo Colo que Salah convocó para la Copa América fueron Lizardo Garrido, Miguel Ramírez, Javier Margas, Eduardo Vilches, Rubén Espinoza, Jaime Pizarro, Gabriel Mendoza y Patricio Yáñez. Mientras, de los otros equipos nacionales fueron llamados Patricio Toledo, Andrés Romero, Fabián Estay, Nelson Parraguez y Jorge Contreras, de Universidad Católica; Marco Cornez, de Deportes Antofagasta; Ronald Fuentes, de Cobresal; Rodrigo Gómez, de Palestino; y Aníbal González y Marcelo Vega, de Unión Española. Y desde el medio extranjero fueron nominados Iván Zamorano (Sevilla de España), Ivo Basay (Necaxa de México), Hugo Rubio (Saint Gallen de Suiza) y Jaime Vera (Ofi de Grecia).

En paralelo, el hecho de que Colo Colo ganara recientemente la Copa Libertadores creó en el ambiente la sensación de que el fútbol chileno podía replicar ese título continental con la consecución de la primera Copa América por parte de la Roja de Salah. Eso sí, Jozic advirtió en 1991 que “como dueño de la competición, (la Selección Chilena) tendrá la presión de ser local, eso la gente no debe olvidarlo y debe apoyar”.

De igual manera, Salah era permanentemente comparado con Jozic, al punto que al croata ya se lo veía en 1991 como candidato a la Selección Chilena. “Esa es una pregunta malintencionada, no es seria. La Selección tiene a un buen entrenador a quien hay que apoyar para que, gracias a Dios, Chile pueda repetir el título de campeón que obtuvo Colo Colo”, respondió Jozic previo a la Copa América. El croata sería técnico de la Roja recién en 1993.

Finalmente, la Selección Chilena no pudo repetir el logro de Colo Colo y debió conformarse con el tercer lugar. “Esa Copa América fue absolutamente accidentada. Jugamos el partido con Argentina que no era fútbol, era una piscina el Estadio Nacional, donde había que levantar y pegarle para arriba. No era un partido de fútbol. El partido en Concepción contra Perú, un poco mejor pero tampoco… el partido final con Colombia, la cancha ustedes vieron lo que era”, comenta Jaime Pizarro. “Teníamos un incentivo tan alto, moral, deportivo, que nos encontraba a un grupo grande en un buen momento. Pero el factor climático no nos fue amigable. Para nada”, agrega el Kaiser.

“Nosotros pensábamos… yo por lo menos pensaba que la ganábamos”, cierra Lizardo Garrido.

Después de este tercer puesto, y a consecuencia del Maracanazo, la Selección Chilena no tuvo más obligaciones que esperar la Copa América de Ecuador 1993, la de Uruguay 1995, y luego las eliminatorias para Francia 1998. De hecho, en todo 1992, ni siquiera disputó un amistoso de los denominados Clase A.

Mientras tanto, Colo Colo vivió una situación completamente opuesta ya que, a diferencia de la Roja, no debió aguardar mucho tiempo para encarar importantes retos internacionales: la Copa Intercontinental frente a Estrella Roja, la Recopa Sudamericana ante Cruzeiro, y la Interamericana versus Puebla.

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“En vez de ir a celebrar, yo me devolví a Graneros”: Gabriel Mendoza revive la tristeza de salir lesionado en la final ante Olimpia y terminar en la clínica https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/en-vez-de-ir-a-celebrar-yo-me-devolvi-a-graneros-gabriel-mendoza-revive-la-tristeza-de-salir-lesionado-en-la-final-ante-olimpia-y-terminar-en-la-clinica/ https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/en-vez-de-ir-a-celebrar-yo-me-devolvi-a-graneros-gabriel-mendoza-revive-la-tristeza-de-salir-lesionado-en-la-final-ante-olimpia-y-terminar-en-la-clinica/#respond Thu, 03 Jun 2021 03:00:13 +0000 https://eternoscampeones.acunaviera.com/?p=282 Gabriel Mendoza inició como titular el partido contra Olimpia del 5 de junio de 1991, pero el pitazo final lo pilló en la Clínica Santa María. Al recinto asistencial llegó tras sufrir una luxación de codo durante el primer tiempo, lo que lo obligó a salir del campo de juego.

A su llegada a la clínica, Mendoza comentó sobre su estado de ánimo: “Mal, pero no importa. Lo importante es que Colo Colo está ganando y le vamos a dar una alegría a todo el pueblo chileno. Estoy muy optimista de todo esto”, decía a las cámaras de televisión que también se hicieron presentes en la clínica.

Con respecto al partido, y mientras era trasladado en camilla hacia el interior, dijo que el partido “lo veía muy bien para Colo Colo y por algo Colo Colo iba ganando 2-0. No importa. Estoy muy tranquilo hasta este momento y esperamos que Colo Colo toque esa copa tan soñada por todos los chilenos y en especial yo”.

Y hubo espacio para una tercera respuesta: “Ellos (sus compañeros) me decían que estuviera muy tranquilo pero, como te digo, no estoy cabizbajo ni nada por el estilo, estoy muy tranquilo. Le di a mis compañeros todo el apoyo posible para tocar esa Copa».

En ese momento, Carlos de la Barra, médico de Colo Colo, explicó el diagnóstico del exjugador de O’Higgins: «Felizmente solamente una luxación completa de codo. Se redujo con un poquito de anestesia y se le inmovilizó».

Mendoza se enteró en la clínica del 3-0 ante Olimpia, y esa misma noche abandonó el establecimiento ya como campeón de América: “Muy contento. Todo Chile debe estar celebrando este triunfo muy importante para todo el fútbol chileno y en especial para Colo Colo que demostró que por algo es campeón de América y eso es muy importante para todos los chilenos”, dijo a la salida.

Gabriel Mendoza abandona la clínica ya como campeón de América. Foto: Archivo Copesa.

“Yo me siento un poco apenado pero comparto igual los sentimientos de mis compañeros y la alegría que tiene que compartir todo el pueblo chileno de haber obtenido por primera vez la Copa Libertadores de América y que por fin la vamos a poder tocar, para demostrar que el nivel del fútbol chileno está muy alto”, agregó.

La salida de la cancha de Mendoza propició la entrada de Leonel Herrera, quien anotó el 3-0 definitivo para Colo Colo.

Treinta años después

A treinta años de la final contra Olimpia, el recuerdo de Mendoza sobre este episodio es de tristeza: “Lo más doloroso que me pudo haber pasado en la vida fue no haber terminado en cancha ese día histórico del 5 de junio de 1991. Afortunadamente íbamos ganando 2-0, pude celebrar dos goles, y pude aparecer en las imágenes celebrando con el chico (Luis) Pérez, abrazándolo. Y en la foto oficial. Pero el dolor más grande que llevo en el alma es no haber terminado en cancha”.

“Salgo lesionado con una luxación de codo (…) podrían haberme ‘puesto’ el codo como en esta época, te colocan el codo, y haber terminado ahí. Y por último, haberme ido después. Pero en esa época no existía, no estaba tan claro”, lamenta.

Mendoza vio el final del partido en el recinto asistencial: «Cuando me estaban viendo el brazo, el codo, hace el gol el Leo (Leonel) Herrera y celebramos, saltamos en la camilla, nos abrazamos con el doctor, con la enfermera, con todos los que estaban ahí. Fue tan increíble ese triunfo».

Sin embargo, el hecho de no terminar la final contra Olimpia en cancha lo marcó: «En vez de ir a celebrar, yo me devolví a Graneros. Eran las tres de la mañana y pasaba todo el mundo fuera de la bocina pensando que estaba la familia ahí y decían ‘saludos al Coca’. Todo Graneros pasando ahí, sin saber que yo estaba adentro, acostado. Yo estaba adentro acostado. Con mi brazo malo, emocionado, pero no era el mismo sabor. No era la misma alegría, la misma efervescencia. Yo sentía, los escuchaba”.

“Al otro día fue un canal de televisión a entrevistarme y fue como un día normal, como un día cualquiera, con el brazo malo. Yo después veía por la tele a todos mis compañeros celebrando en La Moneda, yo en Graneros. En el restaurant Don Carlos yo no estaba. Fueron tantas las celebraciones que le brindó Chile a todo este Colo Colo 1991 que yo no participé, porque estaba en Graneros”, relata.

“Pena, tristeza. No era el mismo sabor. Yo sentía que tenía que haber estado en la cancha”, subraya.

El momento exacto de la lesión de Gabriel Mendoza. Foto: Archivo Copesa.
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“Cuídate, porque vas a jugar la final de vuelta”: Luis Pérez relata los detalles del momento en que Mirko Jozic le comunicó que sería titular contra Olimpia en el Monumental https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/cuidate-porque-vas-a-jugar-la-final-de-vuelta-luis-perez-relata-los-detalles-del-momento-en-que-mirko-jozic-le-comunico-que-seria-titular-contra-olimpia-en-el-monumental/ https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/cuidate-porque-vas-a-jugar-la-final-de-vuelta-luis-perez-relata-los-detalles-del-momento-en-que-mirko-jozic-le-comunico-que-seria-titular-contra-olimpia-en-el-monumental/#respond Thu, 03 Jun 2021 02:44:57 +0000 https://eternoscampeones.acunaviera.com/?p=273 Si bien disputó apenas tres partidos en la Copa Libertadores 1991 (contra Liga Deportiva Universitaria en Quito, Contra Nacional en Santiago y frente a Olimpia en la capital chilena), sus dos goles en la final elevaron a Luis Pérez a la categoría de héroe colocolino. Uno impensado pues los delanteros titulares eran otros, pero héroe finalmente.

“Ante las ausencias, siempre aparecía alguien. Y estaba para mantener o incluso para aportar algo distinto (…) en la final no estuvo Ricardo (Dabrowski), no estaba Raúl (Ormeño), se lesionó el Coca (durante la final), estaba fuera el Pato (Patricio Yáñez), estaba suspendido Rubén Martínez (expulsado en la final de ida). Entonces tú dices ¿Chuta, qué vas a hacer?”, evoca Jaime Pizarro.

“Lucho Pérez en ese momento era un jugador excepcional en cuanto a calidad futbolística. Y lo demostró con dos golazos. Pero que iba a hacer dos goles de tanta importancia, nunca a nadie se le pasó por la cabeza, en absoluto, que iba a tener esa frialdad, esa capacidad de resolver. A nadie”, describe Rubén Espinoza, quien además había sido compañero de Pérez en Universidad Católica.

“El enano no venía jugando. Y lógico, pero ‘sigue metiéndole’. Y él seguía, exactamente igual. En la población donde él sale de allá de Pudahuel, de General Bonilla, le decían Pelé ¡Qué va a ser Pelé, le falta mucho! Pero es muy bueno el enano. Y resulta el caso de que llega la final y le toca jugar”, añade Eduardo Vilches.

Previo al partido ante Olimpia en Santiago, Luis Pérez declaró a los medios de la época que iba a “tratar de hacer lo mejor posible las cosas. Sé que el equipo está muy concentrado, en su mejor nivel y espero adaptarme lo más rápido. Sé que puedo rendir y podemos dar una satisfacción a Chile”.

Y después de conseguir el título, respondió a la transmisión oficial TVN-Canal 13: «Una emoción muy grande. Me tocó esta posibilidad, Dios me la dio. La aproveché al máximo, siempre teniendo en mente a mi familia».

La emoción de Pérez tenía un motivo: semanas antes había fallecido su abuelita. “Había sido un golpe duro”, recuerda a 30 años de su legendario doblete.

Luis Pérez en acción ante Olimpia el 5 de junio de 1991. Foto: Archivo Copesa.

 “Que me cuide”

Apenas finalizado el partido de ida en Asunción, el técnico Mirko Jozic le comunicó a Pérez que iba a ser titular en la vuelta. A pocos minutos de finalizar aquel pleito, había sido expulsado Rubén Martínez. “Mirko, a pesar que hablaba poco, era un tipo muy serio, muy parco y que poco a poco se fue impregnando de nuestra idiosincrasia, de la broma, de la talla, de ser más social en ese sentido… él era de hablar muy poco, de hacer muy pocos cambios también en el equipo, y era raro que hiciera un cambio… a mí me sorprendió y a la vez fue un espaldarazo tremendo”, cuenta Pérez.

“El tema es que Mirko, una vez que pasan unos minutos y nos vamos al bus para viajar de vuelta, se me acerca, me lleva hacia un costado y me ratifica inmediatamente en el equipo. Inmediatamente. O sea, me dice que esté tranquilo, que me cuide… ni siquiera me dice ‘prepárate’, sino que me dice ‘cuídate, porque vas a jugar la final de vuelta’. Eso ya fue muy significativo porque Mirko no era muy de darle la titularidad absoluta a nadie. Menos hablando. Comentándolo. Pero yo sentía que él confiaba en lo que yo podía hacer. Entonces, me lo dijo con tal convicción que me ayudó muchísimo a esperar los días previos al partido”, añade.

“Claro, lo único que me dice es ‘cuídate’. Ni si quiera me dice ‘prepárate’, porque con eso me hizo ver que tenía las condiciones y cualidades para poder jugar. Tenía los méritos para poder hacerlo y que confiaba en mí en el fondo. Que lo único que tenía que hacer era cuidarme de no lesionarme, de no enfermarme a última hora para no crear un mayor problema en el equipo”, complementa.

Tras esa conversación con Jozic, “lucho nos comenta, no solo a mí, sino a muchos compañeros que se sentía con una tranquilidad increíble”, cuenta Rubén Martínez. “Él sentía las confianzas, que estaba al cien… quizás para otro jugador que iba a entrar en una instancia tan importante y tan relevante podía haber sido un peso, podía haber sido una carga. Pero no fue así: se sintió respaldado por el cuerpo técnico, por los compañeros, por nosotros que en un momento determinado estábamos fuera. Estaba para grandes cosas”, añade Martínez.

“Si había un potencial que tenía este equipo era eso, de que los jugadores que entraban rendían”, resalta el trigoleador del fútbol nacional.

Y llegó el 5 de junio de 1991, cuando Pérez arrancó en el once colocolino. En la previa, lo vivió así: “Siempre tuve la idea fija que quería aportar al equipo y que ganáramos. Esa era la máxima del plantel, de ganar la Copa Libertadores, independiente de quien hiciera los goles”, rememora.

“Ahora, claro, en la semana mucha gente, los más cercanos a uno, se las dieron de adivino y me anticiparon que iba a jugar bien, que iba a hacer goles y que íbamos a ganar la Copa… típico lo de las familia, de los hinchas que tienen fe y que te quieren apoyar en ese sentido. Y a muchos que me lo vaticinaron, les resultó y me echaron en cara muchas veces, pero en buena forma”, relata Pérez, quien se propuso cambiar la historia de finales internacionales perdidas por los equipos chilenos.

«Haciendo memoria de chico, de ver la final de Colo Colo 73 que mencionaban que le robaron la final de la Libertadores, el 80 ver las dos finales de Cobreloa, también la Unión Española (1975). Yo me fui más a esas decepciones que yo las viví como niño que le gustaba el fútbol o esas tristezas de no poder conseguir en lo deportivo un logro, un trofeo. Yo orienté mi mente a eso, al hincha que le gusta el fútbol, que pudiera tener de una vez por todas algo de que sentirse orgulloso, sobre todo en el equipo más importante, más popular de Chile, y acabar con todas esas frustraciones deportivas que habíamos tenido a nivel de selecciones, a nivel de equipo. Mi pensamiento fue para ese lado», resalta.

«Él sentía las confianzas, que estaba al cien… quizás para otro jugador que iba a entrar en una instancia tan importante y tan relevante podía haber sido un peso, podía haber sido una carga. Pero no fue así: se sintió respaldado» (Rubén Martínez, jugador por el cual ingresó Luis Pérez ante Olimpia en Santiago).

Héroe en el Centenario

Ciertamente, la del 5 de junio de 1991 es la mayor hazaña copera de Luis Pérez. Sin embargo, años antes ya había protagonizado un hecho recordado entre los fanáticos del fútbol: anotó el 1-0 de Magallanes sobre Bellavista en el Estadio Centenario de Montevideo, por la Copa Libertadores de 1985.

“A mí me tocó mi primera experiencia copera con Magallanes. En el último minuto, jugando con Bellavista en Uruguay me hacen un penal clarísimo, un metro más adentro del área y que el árbitro cobra la falta y la saca del área y cobra tiro libre. O sea… y una cuestión que los que estaban comentando el partido se sorprendieron”, cuenta Pérez.

“Afortunadamente igual terminamos haciendo el gol de tiro libre en el último minuto y ganamos… que fue histórico en Magallanes: primera vez que participaba en Copa Libertadores y ganaba en el extranjero. Y casualmente el gol lo hice yo de tiro libre”, revive.

Pérez había debutado en 1983 con la camiseta albiceleste, y en la incursión copera con el Manojito de Claveles tuvo compañeros notables como Eduardo Vilches, Adolfo Nef, Claudio “Fino” Toro, Rodrigo Santander, Ivo Basay y el brasileño Benedicto Pereira.

El único que se repitió la final

De todos los jugadores de Colo Colo que ganaron la Copa Libertadores de 1991, el único que volvió a jugar otra final copera fue, precisamente, Luis Pérez. Es decir, fue el único jugador que disputó las dos últimas finales coperas que tiene el fútbol chileno hasta la fecha.

En 1993, Universidad Católica llegó a la final de la Copa Libertadores  y se topó con el poderoso Sao Paulo de Telé Santana. En la ida, el 19 de mayo de 1993, los brasileños se impusieron con un contundente 5-1 que no pudieron revertir los cruzados en el partido de vuelta.

El 26 de mayo de 1993, Universidad Católica recibió a Sao Paulo en el Estadio Nacional y generó algunas esperanzas a sus hinchas con los tempraneros goles de Ricardo Lunari a los 9’ y de Juan Carlos Almada a los 15’.

Luis Pérez fue titular en ambos compromisos, con la camiseta 7. En la vuelta, inició la jugada que derivó en el penal contra Rodrigo Barrera que convirtió Lunari. Y más tarde, a los 40’, tuvo una clara opción para anotar el 3-0 en el primer tiempo, en una acción  muy parecida a su primer gol contra Olimpia en 1991: pared con Lunari, control de Pérez y un disparo levemente desviado ante la salida de Zetti.

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La revolución táctica que le cambió la cara al Cacique https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/la-revolucion-tactica-que-le-cambio-la-cara-al-cacique/ https://eternoscampeones.acunaviera.com/durante-la-copa/la-revolucion-tactica-que-le-cambio-la-cara-al-cacique/#respond Thu, 03 Jun 2021 02:29:08 +0000 https://eternoscampeones.acunaviera.com/?p=266 Mirko Jozic revolucionó al fútbol chileno. Ni bien llegó a Santiago para asumir la banca de Colo Colo, plasmó en un papel la estructura que pretendía darle al equipo albo para alcanzar el objetivo para el que había venido: ganar la Copa Libertadores. La idea, que comenzó a aplicar apenas reemplazó a Arturo Salah, cambiaba radicalmente lo que se practicaba en Chile hasta ese momento. Resumida en tres rombos que se transformaron en un icono, la propuesta fue señalada como el segundo cambio táctico significativo que se introducía en el país desde la WM de Franz Platko, en los 40. El húngaro había conducido a los albos al título de 1941, en calidad de invictos.

El croata llegaba a cambiarlo todo. Y, por ende, a introducir nuevos conceptos. En Chile se comenzaba a hablar de líbero, de stoppers y de laterales volantes, funciones que hasta entonces no aparecían en el ideario colectivo. Jozic las generó con sudor y, quizás, hasta con lágrimas. Tuvo que convencer a jugadores que estaban acostumbrados, con Arturo Salah, a otra concepción del juego. “Si con Arturo el enfoque estaba puesto en la técnica y en el cuidado del balón, Mirko creía que ese aspecto debía estar ya resuelto, tratándose de jugadores profesionales, y que había que orientarse a los movimientos y a la inteligencia del juego”, explica Eddio Inostroza, ayudante técnico del croata en la histórica campaña.

Un dibujo que variaba ligeramente

La reestructuración de la defensa fue clave, pero no menos dolorosa. Jozic confió en el liderazgo de Lizardo Garrido para amparar la transformación de Miguel Ramírez y Javier Margas. La elección no fue casual, pues el Chano generaba simpatía y les transmitía confianza a sus compañeros. Sin embargo, el cambio no fue fácil. A más de 30 años del inicio del proceso que desembocó en la obtención de la Copa Libertadores, en Macul recuerdan que, al comienzo, ambos se resistían a tener que recorrer tantos metros para perseguir a los hombres más peligrosos del equipo rival. Jozic, eso sí, les tenía perfectamente delimitado el lugar al que tenían que llegar sin desequilibrar el resto de la estructura. A Ramírez, normalmente, le correspondía ir contra el jugador más talentoso del rival. A Margas, contra el centrodelantero.

Para el croata, la defensa ideal estaba compuesta por esos tres nombres. Para el duelo frente a Universitario, por la segunda ronda, el bloque estaba totalmente definido. Sin embargo, hubo partidos, como en la vuelta frente a Nacional de Uruguay y en la ida ante Olimpia, en los que Juan Carlos Peralta se sumó al dispositivo defensivo. Su función dependía del dibujo táctico del adversario de turno. Si el rival empezaba con tres delanteros, Peralta tenía que perseguir a un atacante. De lo contrario, su función era fortalecer el trabajo de Eduardo Vilches, inamovible como volante defensivo, la punta del segundo rombo y el factor de equilibrio en una zona vital.

En los partidos como visitante, o frente a rivales que se presumieran más complejos, la propuesta resultaba más cautelosa. “Se tomaban algunas precauciones, en base a un estudio de funcionamiento de fortalezas y debilidades individuales y colectivas de rival. O del arbitraje localista. Se trataba de minimizar riesgos, como que se produjeran balones detenidos cerca de nuestro arco”, dice Yeyo, campeón como jugador con el Cacique en 1979, 1981 y 1983. Para permitir el ingreso de un defensor o un volante más (que podía ser Raúl Ormeño, aunque los problemas físicos terminaron marginándolo), se restaba un atacante.

“Si con Arturo el enfoque estaba puesto en la técnica y en el cuidado del balón, Mirko creía que ese aspecto debía estar ya resuelto, tratándose de jugadores profesionales, y que había que orientarse a los movimientos y a la inteligencia del juego» (Eddio Inostroza)

Libertad y responsabilidad

La faceta ofensiva de los albos era, sin duda, la que más encantaba. Jozic apostó por la dinámica de Gabriel Mendoza y de Jaime Pizarro para posicionarlos como volantes de ida y vuelta. La exigencia fue que ambos debían sumarse al ataque y apoyar a la última línea con igual intensidad. La posición inicial variaba ligeramente dependiendo de la jerarquía del rival o de la condición de local o visitante. A Mendoza, con el tiempo, se le fueron agregando otras obligaciones, como realizar diagonales para sorprender a las defensas rivales, para aprovechar su remate o para que, derechamente, llegara al arco rival.

El volante más adelantado era Rubén Espinoza, una transformación significativa del croata. Jozic consideraba que el ex lateral de Universidad Católica no tenía las condiciones físicas para el trajín que requería por las franjas, pero le reconocía virtudes técnicas, que se traducían en una distribución acertada, y la pegada exquisita, un arma que terminó siendo clave en partidos como frente a Universitario de Lima.

Para el ataque, había variantes, todas de jerarquía. Sin embargo, el planteo ideal para Jozic estaba compuesto por Yáñez, Dabrowski y Barticciotto. El Pato y Barti le garantizaban la velocidad que pretendía por las puntas. El Polaco, menos virtuoso que sus compañeros en el tridente, ofrecía otros elementos: presencia aérea, efectividad frente al arco rival y despliegue en el momento inicial de la recuperación del balón. “Mirko valoraba que retrasara la primera salida del rival. Además, como lo derribaban, generaba opciones de balones detenidos”, detalla Inostroza. El espigado delantero argentino, cuyo partido cumbre fue ante Nacional de Montevideo, en la ida de los cuartos de final, ofrecía otra cualidad: era uno de los que mejor entendía el mensaje del entrenador. Con el tiempo, después de su retiro, el transandino llegaría a ser su ayudante técnico.

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